Qué tipos de cuentas bancarias existen y cuál de ellas debemos abrir

Tipos de cuentas bancarias
Fecha: 31/12/2015
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Nadie nos enseña sobre economía y sobre bancos en la escuela. Cuando somos niños, vamos escuchando ciertos conceptos de los “temas de los adultos” que no nos explican los profesores. En consecuencia, cuando llegamos nosotros a la edad adulta, sabemos más bien poco o realmente no sabemos nada del asunto… o lo que es peor, los conceptos que creemos entender, los entendemos de modo incorrecto. Con el dinero, esto no puede ser así. Debemos saber muy bien en todo momento con qué posibilidades contamos para administrar y guardar nuestros ahorros, qué modos tenemos de hacerlo y qué condiciones nos son requeridas para hacerlo. Del dinero dependeremos toda la vida, cabe, por tanto, manejarlo adecuadamente desde el principio. Así, la primera pregunta que puede surgir al administrar nuestro primer sueldo es la siguiente:

¿Qué tipo de cuentas bancarias existen?

Esta información nos va a valer no solo para nuestros inicios en el mundo financiero, sino que también nos servirá para el resto de nuestros días. A medida que pasen los años, nos encontraremos momentos en los que deberemos valorar qué cuenta es la idónea para guardar nuestro dinero dadas nuestras circunstancias personales. Hay dos tipos de cuentas bancarias complementarias y no excluyentes. Debemos considerar abrir las dos:

  1. Cuenta de ahorros o remunerada. Aquella que debemos siempre tener en mente. Hay que ahorrar dinero para ir construyendo un colchón que no nos deje pendiendo de un hilo si el viento va en nuestra contra en un futuro. La cuenta de ahorros nos da la posibilidad de guardar nuestro dinero, acumulando intereses sobre el mismo. En otras palabras, el dinero que allí guardemos generará un cierto porcentaje de lucro, que variará de banco a banco y de oferta a oferta y que se sumará al monto total. Es decir, si guardamos 1000€, al cabo de un año sin haber ingresado más dinero, tendremos más de 1000€, dependiendo esta cantidad a mayores de la tasa de interés establecida por el banco. No debemos olvidar, sin embargo, comprobar los cargos mensuales por servicio y el depósito inicial mínimo antes de abrirla.

  2. Cuenta corriente. Aquella con la que manejamos diariamente el dinero disponible. El banco nos permite ingresar el dinero en esa cuenta, aunque por darnos la posibilidad de administrar nuestro dinero deberemos pagar una serie de comisiones. Dispondremos físicamente de los depósitos ingresados de manera inmediata utilizando los cajeros automáticos. Además, suelen tener asociada una tarjeta de débito y, si queremos, de crédito, con las que podremos pagar nuestras compras.

Dentro de las cuentas corrientes, cabe tener en cuenta que existen distintos tipos, entre ellos:

  • Cuentas nómina. Cuentas corrientes en las cuales domiciliamos nuestra nómina (nuestro sueldo cae allí todos los meses), lo que lleva al banco a concedernos determinadas ventajas (como comisiones cero, regalos, descuentos etc…).

  • Las universitarias. Los bancos suelen disponer de servicios propios para estudiantes universitarios, con cuentas corriente de comisiones cero y con numerosas ventajas asociadas, en un intento por apostar por el futuro de la sociedad. Las tarjetas de débito, además, suelen estar exentas de cuota de emisión y renovación.

  • Las cuentas para jóvenes. Son similares a las anteriores, pero no cuentan con tantos beneficios y se encuentran dirigidas a los más jóvenes de la sociedad. Lo que se entienda por joven depende del banco, pero suelen ser para menores de 25 años (21 o 30 en otros casos).

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